Los orígenes de este proyecto se remontan a octubre de 2024, cuando se tomó la firme decisión de desarrollar un módulo piloto de crianza de Tenebrio molitor (larva de la harina) destinado al consumo humano. Como ocurre con las grandes iniciativas, esta decisión no surgió de manera repentina; es el resultado de un proceso acumulativo de recuerdos, reflexiones, conversaciones informales y experiencias que, con el tiempo, fueron adquiriendo forma hasta convertirse en una propuesta concreta.
A diferencia de los informes técnicos que suelen privilegiar únicamente cifras y metodologías frías, Litormol busca recuperar la dimensión formativa y humana: el camino mediante el cual una idea dispersa y preguntas que persistieron durante años se transformaron en una iniciativa colectiva.